Carlos Alberto Potes Roldán
El 14 de octubre próximo se cumplen 14 años de la muerte de mi tío Carlos
Alberto Potes Roldán en ese año de 1.999 le tenía invitado a conocer la zona de
Rems en Champaña, en plena vendimia, en julio de ese año acercándose la fecha
del viaje para comienzos de septiembre, me dijo, que le era imposible ir a conocer
Europa físicamente, se sentía sin fuerzas, digo físicamente, porque en medio de
sus lecturas y su largas noches oyendo la onda corta en los idiomas propios
Italiano, Alemán, Francés entre otros, conocía
Europa al detalle, otro motivo más porque quería que me acompañara, el motivo
principal era aprender de él en sus largas conversaciones y poder entrase en sus
conocimientos de las vides y vinos franceses. Lo mismo que a la historia y
cultura Francesa.
Como Homenaje a su nombre me permito
transcribir uno de sus tantos escritos que tienen la actualidad como si lo
hubiera hecho ayer, este fue escrito para LA ESFERA para una Semana Santa.
Carlos nació en Tuluá en Noviembre de 1.926 y murió en Tuluá el 14 de
Octubre de 1.999.
“TENGO SED”
En
cerca de dos mil ocasiones, los Viernes Santos hemos tratado de recrear la
terrible escena de la Crucifixión y hemos tratado de hacer nuestra la terrible
sed que Él sintió. Imposible. Habría que sufrir como Él, estar al borde
mismo de la muerte. Sin embargo estamos
muriendo de sed y estamos cerca de morir como nación, como sociedad, como
religión, como familia. Y no queremos
hacer nada por la salvación.
Sed de
probidad ha sido llamada nuestra sed. Hemos
perdido, cual sangre indispensable, nuestra probidad. Y tenemos sed de santidad, sed de virtud.
La
avaricia regula nuestras vidas. Tenemos
sed de caridad. Nuestras costumbres y
nuestro propio lenguaje han sido invadidos por vergonzosas y crecientes olas de
lujuria. Tenemos sed de castidad. Somos orgullosos sin saber de qué y por
qué. Tenemos sed de humildad. El afán de riquezas fáciles y rápidas es el único
propósito de nuestras vidas. Tenemos sed
de templanza. Miramos con envidia el
bien ajeno. Tenemos sed de
justicia. Olvidamos cumplir nuestros
deberes o siempre los dejamos para después.
Tenemos sed de diligencia. Y nos
hemos tornado iracundos y violentos.
Tenemos sed de calma y serenidad.
Hemos
dejado de ser cristianos sin dejar de entrar a la iglesia. Tenemos sed de Cristo. Oh, Dios, hacednos nuevamente hombres de
buena fe y buena voluntad.
Solo
así lograremos la paz.
CARLOS ALBERTO POTES ROLDÁN

Su expresion espiritual mas no religiosa, muy importante por cierto, demuestra que el Dr.Carlos Alberto Potes, estaba sintiendo por su enorme sensibilidad, lo que desafortunadamente hoy vive Tulua y universalmente la bancarrota espiritual de nuestra sociedad..QEPD. muy linda la nota..
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