sábado, 12 de octubre de 2013

CARLOS ALBERTO POTES ROLDÁN 6 Nov 1.926 14 Oct 1.999

Carlos Alberto Potes Roldán



El 14 de octubre próximo se cumplen 14 años de la muerte de mi tío Carlos Alberto Potes Roldán en ese año de 1.999 le tenía invitado a conocer la zona de Rems en Champaña, en plena vendimia, en julio de ese año acercándose la fecha del viaje para comienzos de septiembre, me dijo, que le era imposible ir a conocer Europa físicamente, se sentía sin fuerzas, digo físicamente, porque en medio de sus lecturas y su largas noches oyendo la onda corta en los idiomas propios Italiano,  Alemán, Francés entre otros, conocía Europa al detalle, otro motivo más porque quería que me acompañara, el motivo principal era aprender de él en sus largas conversaciones y poder entrase en sus conocimientos de las vides y vinos franceses. Lo mismo que a la historia y cultura Francesa.
 Como Homenaje a su nombre me permito transcribir uno de sus tantos escritos que tienen la actualidad como si lo hubiera hecho ayer, este fue escrito para LA ESFERA para una Semana Santa.

Carlos nació en Tuluá en Noviembre de 1.926 y murió en Tuluá el 14 de Octubre de 1.999.


“TENGO SED”

En cerca de dos mil ocasiones, los Viernes Santos hemos tratado de recrear la terrible escena de la Crucifixión y hemos tratado de hacer nuestra la terrible sed que Él sintió.  Imposible.  Habría que sufrir como Él, estar al borde mismo de la muerte.  Sin embargo estamos muriendo de sed y estamos cerca de morir como nación, como sociedad, como religión, como familia.  Y no queremos hacer nada por la salvación.
Sed de probidad ha sido llamada nuestra sed.  Hemos perdido, cual sangre indispensable, nuestra probidad.  Y tenemos sed de santidad, sed de virtud.
La avaricia regula nuestras vidas.  Tenemos sed de caridad.  Nuestras costumbres y nuestro propio lenguaje han sido invadidos por vergonzosas y crecientes olas de lujuria.  Tenemos sed de castidad.  Somos orgullosos sin saber de qué y por qué.  Tenemos sed de humildad.  El afán de riquezas fáciles y rápidas es el único propósito de nuestras vidas.  Tenemos sed de templanza.  Miramos con envidia el bien ajeno.  Tenemos sed de justicia.  Olvidamos cumplir nuestros deberes o siempre los dejamos para después.  Tenemos sed de diligencia.  Y nos hemos tornado iracundos y violentos.  Tenemos sed de calma y serenidad.
Hemos dejado de ser cristianos sin dejar de entrar a la iglesia.  Tenemos sed de Cristo.  Oh, Dios, hacednos nuevamente hombres de buena fe y buena voluntad.
Solo así lograremos la paz.

CARLOS ALBERTO POTES ROLDÁN 

1 comentario:

  1. Su expresion espiritual mas no religiosa, muy importante por cierto, demuestra que el Dr.Carlos Alberto Potes, estaba sintiendo por su enorme sensibilidad, lo que desafortunadamente hoy vive Tulua y universalmente la bancarrota espiritual de nuestra sociedad..QEPD. muy linda la nota..

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