Autor:
Juan Carlos Quintero Calvache
Preparación Editorial:
Hernando Vicente Escobar Garcia.
Hescobar23@hotmail.com
Impresión:
Litografia Cultura Tuluá, 174 Páginas
Juan Carlos Quintero Calvache
Preparación Editorial:
Hernando Vicente Escobar Garcia.
Hescobar23@hotmail.com
Impresión:
Litografia Cultura Tuluá, 174 Páginas
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PRÓLOGO
Mi relación directa con las leyes y los estrados judiciales sólo apareció en mi trayectoria cuando decidí prestar un servicio público desde el sector oficial, nunca había visitado un estrado judicial, no había tenido contacto alguno con el derecho penal, hasta el día que llegué a la empresa de servicios públicos domiciliarios EMCALI EICE ESP. El servicio público me llevó a la incertidumbre del proceso penal, el mismo que solamente veía posible en el alma de Josef K en el Proceso de Kafka.
La mayoría de los procesos afrontados, por no decir todos, muestran la manera morbosa como los corruptos instrumentalizan el Derecho Penal como herramienta de extorsión para alcanzar sus objetivos. Atreverme a desafiar las presiones indebidas de los corruptos y a no ceder ante sus presiones, representó pagar un costo moral muy caro por la firmeza para purgar a la empresa de los males que la tenían en vía de extinción y que temporalmente fueron eliminados.
El Derecho me acercó a un grupo de hombres de las leyes, y a través de ellos pude conocer el mundo de las dinámicas jurídicas, de la dialéctica y la razonabilidad. La forma cómo se administra justicia en Colombia no escapa a los temas nacionales que forman parte de nuestras discusiones. Y fue precisamente en esas discusiones donde conocí al autor de esta obra, Juan Carlos Quintero Calvache con quien me une las grandes diferencias y distancias ideológicas que tenemos, y que en manera alguna se constituyen en óbice para forjar una amistad sensata.
Ahora, inmerecidamente me ha pedido que prologue esta obra que va a aportar metodología de discusión no sólo para los versados en el sistema penal acusatorio sino para todos aquellos que creen que en el diálogo constructivo se encuentra el descubrimiento de formas de pensar diferentes a las propias que llevan a generar el desarrollo hacia un mejor vivir de la comunidad.
Me considero un técnico, pero estas discusiones me han llevado a conocer el lado Político que pueden tener las decisiones en los diferentes sectores del contexto Nacional, quitándome el visor que todas las decisiones implican un raciocinio técnico, sino que también los sentimientos en cada una de las decisiones tienen un valor importante. Este trabajo aporta elementos claves para el desarrollo y tratamiento de las discusiones jurídico-criminales a partir del modelo de discusión crítica, como quiera que, devela los juegos perturbadores del debate judicial y ofrece elementos para contrarrestar las estratagemas discursivas que afectan las formas propias del juicio.
La obra aporta bases históricas sobre la evolución de la retórica y la dialéctica, demostrando la realidad práctica que tiene una de las tantas vías para la argumentación jurídica en el espacio procesal del sistema penal acusatorio. Considero este trabajo foco de consulta para diálogos no sólo en los estrados sino en la cotidianidad, ojala sus aportes sean considerados para que la cultura del Colombiano que piensa en general que tiene la verdad revelada y no es consciente de la riqueza de pensamiento, pueda considerar que existe un interlocutor; Platón decía que “todo dialogo transforma a todos los que intervienen en él, el que emerge del dialogo no es el mismo que entra”.
Los Colombianos estamos blindados a permitir la penetración del interlocutor, considerando que mi convencimiento es inamovible; en ese sentido, el filosofo Colombiano Carlos B. Gutiérrez representante de la escuela hermenéutica en América Latina opinó en entrevista a Miguel Silva en Especial para El Espectador, “nosotros los colombianos tenemos el alma blindada contra las diferencias. Somos tan dogmáticos que pensamos que los otros 42 millones piensan como nosotros, son como nosotros, todos como cada uno de nosotros. Eso nos priva del placer de las diferencias.”
El enfoque de la obra plantea la posibilidad de debilitar ese blindaje y permitir que se pueda mirar la opinión diferente. Esta obra va dirigida a un sector de la sociedad, mi recomendación es que además de los administradores de Justicia también los integrantes de los otros sectores de la sociedad deben leerla para posibilitar la apertura de sus mentes a otras formas del pensamiento humano y así, recuperar un sentido de pluralidad que desafíe cualquier fácil reconciliación total.
No es texto para recrearse, aunque recomiendo su lectura, es un texto de estudio que sienta bases para quienes va dirigido, en él encuentra el lector informal una forma de pensar y un sistema de organización del pensamiento dirigido a la discusión dentro del nuevo sistema penal acusatorio, pero permite organizarse y poder sacar mayor provecho del dialogo, pudiendo así aportar más al desarrollo del entorno, al cual se debe.
CARLOS ALFONSO POTES VICTORIA
capotesvic@gmail.com
http://carlosalfonsopotes.blogspot.com/